Ahora mismo acabo de leer un evento en tuenti sobre un "altercado" entre Justin Bieber y James Hetfield. No sé si es verdad o un fake, pero el tema da mucho sobre lo que hablar.
En él, Bieber se presentaba como una víctima, en alusión a un botellazo que le dieron en un concierto, y que por ello cree que la gente no sabe apreciar su música, sus años de formación musical, etc. Hacía mención a grupos como Metallica o Megadeth, diciendo que sus fans, aquellos que siguen el heavy metal, son violentos, melancólicos, depresivos, etc.
Hetfield, por su parte, no ofendó en ningún momento la integridad de Justin Bieber, aludiendo que era simplemente un chiquillo que no sabía bien lo que decía, que era influenciable por el mercado, y que le molesta que detrás del heavy metal, haya mucha técnica y precisión que gente como él no sabe valorar.
En mi opinión, Hetfield tendría más razón. El mercado en el que se mueve Justin Bieber es únicamente pasajero, una moda que tarde o temprano se acabará, porque está destinado a ser efímero. La moda la dicta la gente joven, y en función a eso funciona el mercado de la música. Si en los noventa gustaba el pop, pop era lo que se hacía; si ahora gusta la Disney y la música discotequera, eso será lo harán. O al menos hasta que vuelva a cambiar.
El heavy metal nació en los 70, y de ahí ha ido evolucionando multitud de veces en numerosos sentidos. Se convirtió en una cultura, y esta cultura sigue existiendo hoy en día, en muchos casos tradición transmitida de padres a hijos. Es una cultura que tiene ya unas cuántas décadas de existencia, y no porque tuviera su época de explendor en los 80 significa que haya dejado de existir o que a la gente ya no le guste. Cuando un género musical nace, rara vez muere.
Con todo esto quiero decir que es algo que al poseer ciertos años, con mayor motivo debería ser respetado y tolerado. Hay muchas culturas, y seguirán habiendo, y aunque puede que haya rivalidades entre ellas, hay que tener un mínimo de fundamento y no querer erradicarlas. El pop, siendo una de ellas, también ha evolucionado y crecido, y para bien o para mal se ha hecho al comercialismo, para vender, para la fama. Que un chiquillo quiera ser famoso y el ídolo de muchas adolescentes no es una conducta despreciable. Menospreciar a otra gente por ello sí, y sobre todo teniendo en cuenta que no sabe ni cuántos años de experiencia musical hay detrás, ni cuánta formación previa, ni cuánta preparación para cada uno de los trabajos que se elaboran...
Hablemos por partes. Pongamos la parte A a la parte de la música comercial y la parte B a la música metal. ¿La parte A tiene fama? Sí, muchos adolescentes te lo dirían. ¿La parte B tiene fama? Sí, mucha gente aficionada (o no tanto) a esa músca te lo diría. ¿Alguna diferencia? A tiene mayor fama, aunque más efímera y B tiene menos fama pero más duradera. A vive de maravilla sus años de esplendor, teniendo un gran número de éxitos y de ventas masivas, ¿pero acaso B no?
El heavy metal, como cualquier otro género musical tiene sus seguidores, sean muchos o pocos, pacíficos o violentos, mayores o jóvenes, depresivos o juerguistas, de aquí o de allí. No por que sea una música "ruidosa", violenta o turbia quiere decir que sea satánica, mala influencia, tachable o cualquier otra cosa. Es de hecho el género musical que mayor parecido tiene con la música clásica, esa música de "cultos". Muchos de los artistas han pasado por conservatorios de música, o han tenido alguna formación musical con la que luego elaboran la música en su complejidad o simplicidad.
Con todo esto no sólo quiero enseñar el lado bueno, que como todo negocio tiene el lado malo, y en este caso es igual que el resto: trapicheo y drogas. ¿Dónde no hay de eso?
A parte, otros géneros musicales también tienen buenos artistas, sobre todo buenas voces como pueden ser Madonna, Christina Aguilera, o retrocediendo más en el tiempo, Freddie Mercury.
La historia de la música es extensa, y desde su inicio hasta ahora han habido muchos artistas y muchísimas obras. Su evolución ha sido hacia un lado, hacia el otro, explorando nuevos sonidos. Nadie ha prohibido la música, nadie ha prohibido nunca ningún género musical. Todos y cada uno de ellos merecen ser respetados. El respeto también pasa por aquellos que son seguidores de un género musical.
La música es vida, sin música, el mundo sería como un pintor sin colores, un artista sin ideas; algo triste porque la música llena de vida.