Me quedo horrorizada cuando veo a la gente sufrir y no puedo hacer nada. Sufro más cuando conozco a las dos partes implicadas, sufro más cuando trato con las dos partes implicadas. Quisiera ayudar pero no puedo, quisiera ser útil y decir algo, pero las palabras no salen. Conozco la historia, los detalles. Ellos me la cuentan. Yo trazo un mapa, me imagino la situación, la solución, pero no soy capaz de hablar. Tan sólo comparto su dolor, escucho todo aquello que quieren que sea escuchado, pero no puedo ser de más ayuda. No doy consejos, no les hago espabilar, no les obligo a que se olviden y sigan su camino. Soy demasiado blanda para ello, y sé que con eso no se sentirán mejor. Sé que necesitan su tiempo para perdonar y olvidar, descargar su rabia, desahogarse; no les puedo obligar a nada.
Quisiera ayudar, pero no puedo...
Sólo puedo comprenderlo. Ella le ha hecho daño. Él aún la quiere. Es siempre la misma historia.
Ella era el motivo por el cuál el se desvivía, lo era todo. Era feliz a su lado, sus ojos lo decían claramente. Siempre era ella. Qué transparente.
Después llega el fatídico día. Todo acaba, ya no queda nada. Suele ser ella la que lo acaba, y es siempre él quien lo pasa peor. Lo veo, lo entiendo, lo comparto, me duele.
Él vuelve a ser una bestia, algo salvaje. Necesita desahogarse, necesita distraerse: peleas, alcohol y tabaco. Siempre lo mismo, le cuesta asimilarlo, no acaba de enterderlo. Finge por el bien del resto, sufre por él mismo. Trata de engañarse, contándose una mentira tras otra, le cuesta aceptar la verdad. Tras un tiempo deja de automaltratarse, decide que ya es hora de zanjarlo. Entonces es cuando va a por ella, quiere decirle todo lo que piensa, llamarla de todo, dejarle claro que ya no significa nada. Porque realmente ya no es nada, aunque siga pensando en lo que fue, aunque siga torturándose por ello, aunque siga sufriendo en su interior.
El proceso es largo y muy complicado. Al principio, si se muestra extraño es lo normal. Más tarde es cuando comienza a fingir, aún cuando las cosas no están del todo bien. Para entonces ella ya ha pasado página. O bien tiene a otro o bien ya lo ha superado. Eso a él le duele.
Comunmente se piensa que somos las mujeres las que ponemos mayor parte sentimental en las relaciones, pero tras ellas, son ellos quienes sufren más. Y comparto su dolor, lo entiendo, pero no puedo hacer nada.
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