Cada persona tiene un misterio, y siempre habrá alguien que lo descubra.
He tenido la desgracia de toparme con una persona cuyo misterio no quiere que sea resuelto. Pero lo veo, sé que está ahí y sé de que va. No permite que averigüe nada más de lo que me cuenta, se reserva todos los detalles.
Veo a través de sus palabras, lo que quiere decir y lo que no. Quiero saber la verdad; es lo que más me interesa, pero me lo impide.
¿Cuál es tu misterio?
Pensamientos perdidos y recuerdos olvidados que acuden a la mente... y a este blog.
miércoles, 9 de febrero de 2011
lunes, 10 de enero de 2011
Sonríe al pasado
Hace tiempo que no se me ocurre nada coherente para escribir en el blog.
Sin embargo, las siguientes líneas no son mías, sino de un poeta enamorado del mar al que yo recitaba en mi más tierna infancia: Rafael Alberti.
El mar. La mar.
El mar. ¡Solo la mar!
¿Por qué me trajiste, padre
a la ciudad?
¿Por qué me desenterraste
del mar?
En sueños, la marejada
me tira del corazón.
Se lo quisiera llevar.
Padre, ¿por qué me trajiste
acá?
Sin embargo, las siguientes líneas no son mías, sino de un poeta enamorado del mar al que yo recitaba en mi más tierna infancia: Rafael Alberti.
El mar. La mar.
El mar. ¡Solo la mar!
¿Por qué me trajiste, padre
a la ciudad?
¿Por qué me desenterraste
del mar?
En sueños, la marejada
me tira del corazón.
Se lo quisiera llevar.
Padre, ¿por qué me trajiste
acá?
domingo, 19 de diciembre de 2010
Recomendaciones para sobrevivir a la absenta.
En el caso de que no tengas aguante.
1. Ten el estómago lleno, cena bien.
2. Nada de beber cosas fuertes antes (como vodka, whisky, tequila, etc.) o alcohol en general.
3. Ten una cerveza a mano, ayuda a mear.
4. La absenta tiene que entrar toda de un sólo trago y además rápido; si no te arde la garganta. Tiene que caer lo más directa posible al estómago.
5. Bebe agua después de la absenta para que se te pase el picor.
6. Quédate quieto para que tu estógamo asiente la absenta.
7. No te muevas mucho al menos durante un rato, que si no subirá (y mucho).
8. Intenta ir al baño y eliminar el alcohol (de ahí la cerveza).
9. Nada de beber más alcohol, o al menos hasta que se haya desvanecido hasta la más mínima posibilidad de que suba.
10. En caso de que aún quede algo, recurre al Red Bull / Burn / Monster o similar.
Consejo: Si es la primera vez que bebes absenta, que sea del menor grado de alcohol posible y no bebas absolutamente nada más.
1. Ten el estómago lleno, cena bien.
2. Nada de beber cosas fuertes antes (como v
3. Ten una cerveza a mano, ayuda a mear.
4. La absenta tiene que entrar toda de un sólo trago y además rápido; si no te arde la garganta. Tiene que caer lo más directa posible al estómago.
5. Bebe agua después de la absenta para que se te pase el picor.
6. Quédate quieto para que tu estógamo asiente la absenta.
7. No te muevas mucho al menos durante un rato, que si no subirá (y mucho).
8. Intenta ir al baño y eliminar el alcohol (de ahí la cerveza).
9. Nada de beber más alcohol, o al menos hasta que se haya desvanecido hasta la más mínima posibilidad de que suba.
10. En caso de que aún quede algo, recurre al Red Bull / Burn / Monster o similar.
Consejo: Si es la primera vez que bebes absenta, que sea del menor grado de alcohol posible y no bebas absolutamente nada más.
jueves, 9 de diciembre de 2010
Untitled
Yo tenía un mundo perfecto, y era feliz en él.
Me lo destrozaron y lo tuve que recomponer.
Y aquí está el punto donde mi mente se niega a componer las ideas y simplemente me tortura con el absurdo pensamiento del saber quién soy y qué he hecho.
jueves, 21 de octubre de 2010
Gente indecente
Esta semana dos personas distintas me han contado sus putadas en clase. Putadas que me son familiares, que me han pasado a mí. Putadas que hace la gente "guay" de la clase, aquellos que se creen el ombligo del mundo cuando en realidad son gente sin futuro ni razón. Están todo el día armando bulla, inventándose historias, creyéndose los mejores y menospreciando a los demás. Es un burdo juego infantil, un juego en el que desde el primer momento, están claros los "ganadores" y los "perdedores".; una vez encasillado, no hay vuelta atrás.
Supuestamente con la edad se madura, pero aparentemente no es así. Al ver que los perdedores no pueden hacer nada, cambian el modo de "juego", cambian el tipo de bromas y la manera de molestar a la gente. Son los reyes de la clase, y eso nadie se lo puede discutir y ganar por ello. Son prácticamente inmunes, salvo a los ataques entre ellos mismos.
El juego está claro, clarísimo: los perdedores no tienen nada que hacer, hagan lo que hagan, todo esfuerzo es inútil. Pero luego llega un día en el que los perdedores se hartan, se arman de valor y le echan un par de huevos al asunto. Es el día en que uno de ellos se enfrenta al resto y sale ganando, el día en que les corta las alas y les deja claro que no tienen que molestar, que son unos simples idiotas jugando a un juego de niños. El "ex-perdedor" les deja claro que ya no se le puede molestar porque no piensa tolerar ninguna tontería más.
Ese día en el que los "ganadores" ocultan el rabo, todo puede cambiar si se continúa "correctamente". Teóricamente, dejan de molestar el resto del día y quizás un tiempo más, pero al cabo de X tiempo vuelven. Si entonces siguen incordiando, hay que repetir el anterior proceso, y volver a dejar claro que no se molesta bajo ningún concepto, imponer un poco del respeto que les falta. Acaban por darse cuenta de cuál es el nuevo funcionamiento del juego: quedas autoexcluído por tu propio bien y también en parte por el de ellos. Disminuyen la frecuencia de las bromas, se van tranquilizando cada vez más hasta llegar a ser personas medianamente formales.
Conmovedor, ¿no es cierto? La lástima es que este proceso tarda años, en mi caso desde 1º de la ESO hasta finales de 3º de la ESO, pero compensa (y mucho). Ahora puedo disfrutar de una invisibilidad cómoda, sabiendo que como intenten joderme, van a acabar ellos más jodidos. Han sido ellos mismos los que me han hecho fuerte, pero eso no lo saben, claro. Por todos los años que he tenido que soportar sus burlas, ha llegado un momento en el que me he vuelto inmune, no me afecta lo que me digan, aunque eso no quita que no aguante que traten de molestarme. Me conformo con tener mi burbuja de invisibilidad.
Es muy duro, es doloroso, es jodido y es una puta mierda. El día en que te paras a pensarlo y dices: "todo lo que he tenido que pasar... pero ahora estoy bien, y son ellos los que van a acabar mal" te das cuenta de que eres mejor persona que ellos, que los has superado. Es el día más genial que se puede recordar del instituto.
[Esta entrada es en especial para vosotras, que sabéis que os defiendo con garras y dientes en lo que haga falta.]
Supuestamente con la edad se madura, pero aparentemente no es así. Al ver que los perdedores no pueden hacer nada, cambian el modo de "juego", cambian el tipo de bromas y la manera de molestar a la gente. Son los reyes de la clase, y eso nadie se lo puede discutir y ganar por ello. Son prácticamente inmunes, salvo a los ataques entre ellos mismos.
El juego está claro, clarísimo: los perdedores no tienen nada que hacer, hagan lo que hagan, todo esfuerzo es inútil. Pero luego llega un día en el que los perdedores se hartan, se arman de valor y le echan un par de huevos al asunto. Es el día en que uno de ellos se enfrenta al resto y sale ganando, el día en que les corta las alas y les deja claro que no tienen que molestar, que son unos simples idiotas jugando a un juego de niños. El "ex-perdedor" les deja claro que ya no se le puede molestar porque no piensa tolerar ninguna tontería más.
Ese día en el que los "ganadores" ocultan el rabo, todo puede cambiar si se continúa "correctamente". Teóricamente, dejan de molestar el resto del día y quizás un tiempo más, pero al cabo de X tiempo vuelven. Si entonces siguen incordiando, hay que repetir el anterior proceso, y volver a dejar claro que no se molesta bajo ningún concepto, imponer un poco del respeto que les falta. Acaban por darse cuenta de cuál es el nuevo funcionamiento del juego: quedas autoexcluído por tu propio bien y también en parte por el de ellos. Disminuyen la frecuencia de las bromas, se van tranquilizando cada vez más hasta llegar a ser personas medianamente formales.
Conmovedor, ¿no es cierto? La lástima es que este proceso tarda años, en mi caso desde 1º de la ESO hasta finales de 3º de la ESO, pero compensa (y mucho). Ahora puedo disfrutar de una invisibilidad cómoda, sabiendo que como intenten joderme, van a acabar ellos más jodidos. Han sido ellos mismos los que me han hecho fuerte, pero eso no lo saben, claro. Por todos los años que he tenido que soportar sus burlas, ha llegado un momento en el que me he vuelto inmune, no me afecta lo que me digan, aunque eso no quita que no aguante que traten de molestarme. Me conformo con tener mi burbuja de invisibilidad.
Es muy duro, es doloroso, es jodido y es una puta mierda. El día en que te paras a pensarlo y dices: "todo lo que he tenido que pasar... pero ahora estoy bien, y son ellos los que van a acabar mal" te das cuenta de que eres mejor persona que ellos, que los has superado. Es el día más genial que se puede recordar del instituto.
[Esta entrada es en especial para vosotras, que sabéis que os defiendo con garras y dientes en lo que haga falta.]
jueves, 7 de octubre de 2010
Breve relato (sé que es malo)
Y he aquí el último capítulo de su vida…
Tirada en medio de la calle principal, un revoltijo de gente se encontraba a su alrededor, intentando ocultar el derramamiento de sangre que había producido tal caída desde lo alto del edificio. Aquellos que la conocían, no podían más que sentir odio, odio por ellos mismos, por no haber sido capaces de evitar el sufrimiento de la pobre muchacha; para quienes era una desconocida, era un bello rostro en un bonito cuerpo deformado por el dolor que debió de llevarle a cometer tan atroz acto.
Un corazón dividido en tres partes, tres amores, y los tres rotos en una misma tarde.
Su infelicidad alcanzó tales niveles que la llevó a dejar de sufrir por medio de la muerte, esa dulce compañera que nos llama en esos momentos tan relevantes.Su amargura había podido con su fuerza, le había derrotado, le había destrozado, quedando como una muñeca rota que ya no se puede reparar.
[…]
Se hizo paso a través de la multitud, con ansias de saber qué había ocurrido en aquel lugar, más retrocedió al ver el rostro de la persona a la que amaba. Sus ojos color miel eran vidriosos e inertes, por las comisuras de sus rosados labios se deslizaba la más roja de las sangres y su alborotado cabello negro había quedado expandido a su alrededor. Aún después de muerta, ella seguía siendo la misma chica de la que se había enamorado. Con los ojos llorosos, la besó tiernamente por última vez y lloró desconsoladamente recostado sobre su pecho en un abrazo antes de que le obligaran a retirarse.
-Naike…-murmuró suavemente a su oído- Te quiero, siempre lo he hecho. Ojalá lo hubieras sabido antes… de… todo esto…
Las lágrimas volvieron a apoderarse de su rostro y su voz había huído. Tan sólo le quedaba un último recuerdo en el que él la rechazaba y la vitalidad de ella se iba desvaneciendo poco a poco de su mirada.
Una vieja carpeta...
...que había quedado olvidada. Contiene un montón de recuerdos, recuerdos sobre mí misma. Documentos, relatos inacabados, pequeñas historias que no dicen nada.... Quiero disponerme a mirarlas, mirarlas y mirarme a mí en el pasado. Posiblemente comparta algo de todo ello, aunque posiblemente me avergüence.
Abro el viejo baúl de los recuerdos y me adentro en él.
Abro el viejo baúl de los recuerdos y me adentro en él.
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